En política… Disfraces vemos, obras no sabemos / En opinión de Jorge López-Portillo Basave

Redacción MXPolítico.- Durante las celebraciones de las fiestas de independencia tuve el gusto de convivir en Chapala con un grupo de inmigrantes canadienses y norteamericanos –gringos- que, como muchos mexicanos en esos países decidieron mudarse a donde tienen un mejor futuro.

 

Resulta irónico, o tal vez chusco, decir que miles de ciudadanos de EUA y de Canadá se han mudado a México por razones económicas, así como millones de mexicanos hicieron lo propio al mudarse de nuestro país hacia esos dos países de América del Norte. Me decía Mr. John W. que él y su esposa se habían mudado a Chapala porque sus pensiones les rinden mucho más y que aquí tienen servicios de limpieza y de cocina que allá ni soñando. En la misma plática conocí a Don Jacinto González, un hombre de avanzada edad quien es jardinero desde hace años en la casa de “Juanito el frio”, como de cariño le dice a su patrón.

 

Don Juanito, y su señora son blancos y de ojos claros e iban vestidos con algunos atuendos típicos mexicanos, como se acostumbra en las Fiestas Patrias. El matrimonio y muchos más “cara pálida” cantaban con acento francés o inglés, pero todos, todos, disfrutaban de sentirse mexicanos aunque no lo son.

 

Mr. W. platicaba que se sentían muy cómodos en Jalisco pero que les daba un poco de tristeza y de miedo el aumento de los asaltos y homicidios en la región, en especial ya que en México las armas estaban prohibida, lo que no había evitado que los grupos delictivos se hicieran de ellas para intimidar a muchos de sus conocidos nacionales.

 

Yo no tengo miedo me decía, porque que con los gringos –así nos dicen-- no se meten, porque se hace borlote como con Camarena, el de la DEA, pero de todos modos es incómodo saber que a muchos de nuestros trabajadores y amigos de los comercios locales les está pesando el tener que sobrevivir a los pagos que les exigen los mafiosos de la zona.

 

Ya entrados en la plática tocamos el tema de Trudeau, a quien describieron como un joven privilegiado desde la cuna, que hablaba de las necesidades que no conoció y que ahora estaba en un problema ridículo. Nosotros en Canadá y en EUA –-comentó el angloparlante-- no tenemos para pagar los gastos médicos y de comodidades que uno merece después de una vida de trabajo, pero con nuestra pensión podemos tener una buena vida en México. Nuestros gobiernos en los últimos años han elevado los impuestos locales y federales. y como los salarios y las pensiones se estancaron, pues ni modo a emigrar, es como la otra cara de la moneda en la que sus paisanos se van trabajar a nuestros campos para poder pagar la casa y la escuela de sus hijos en México, pero ahora nuestras ciudades están perdiendo los empleos de las fabricas que se mudaron a México, a la India y a China por lo que pronto podría haber un crisis de remesas en México, terminó diciendo mi nuevo amigo.  

 

En plena campaña de reelección, el Primer Ministro canadiense Justin Trudeau ha hecho evidente que cuando estás en la vida pública moderna cualquier hecho de tu pasado –incluso una fiesta de disfraces o un baile estudiantil-- puede ser usado en tu contra, cuando tienes la desgracia de ser político en la era que se juzga públicamente tu apariencia y no el fondo de tus conductas.

 

El pasado fin de semana el Primer Ministro del país más septentrional del continente presentó disculpas por haberse disfrazado de Aladino hace 20 años en una fiesta llamada “Noches de Arabia”, de beneficencia, a la que asistió en el 2001 y en la que se le tomó una fotografía abrazado con varias amigas, también disfrazadas para la ocasión. En esta zaga de acontecimientos internacionales, que se enfoca en acabar con la discriminación racial y sexual, también estamos cayendo en la cacería de brujas y una nueva era de puritanos que critican las formas, pero resguardan el fondo de lo que se supone quieren cambiar. Ante dicho embate el Primer Ministro dijo que lamentaba haberse disfrazado y el haber sido inconsciente de que su conducta de entonces era racista.

 

Según Trudeau, el haberse disfrazado en la escuela para un concurso de música y luego en esa fiesta de beneficencia fue algo que hizo sin saber que su conducta lastimaba a muchas personas: El Primer Ministro canadiense, también hijo de otro ex primer ministro del mismo país, al pedir disculpas dejó ver que a sus 20 y 30 años de edad era ignorante, mal educado por sus padres e inconsciente en grado superlativo o, tal vez, que hoy en día es un mentiroso que únicamente busca garantizar su reelección rompiendo así el corazón de miles de mujeres en todo el mundo que lo ven como el héroe continental de la igualdad y la justicia.

 

Parece que a Trudeau le gusta eso de vestirse de árabe y de hindú, ya que incluso como Primer Ministro ha aparecido en varias giras por esos países vestido junto con su propia familia portando turbante y con kurta, que son atuendos típicos de la región, sin que en el pasado le hubiesen generado los problemas que ahora. Caso contrario fue el de la conductora de televisión de la NBC Megan Kelly, quien lamentablemente fue despedida de su trabajo hace algunos meses por la presión y el extremismo de la policía de la censura, que la escuchó comentar, en tele abierta, que de niña era costumbre disfrazarse de varias cosas en Halloween, incluyendo ver a personas o niños blancos pintarse la cara de negro o niños negros pintarse la cara de blanco sin que esto fuese malo.

 

En contraste y durante la misma semana en la ciudad de NY, el expresidente mexicano EPN y su pareja, decidieron salir a la calle disfrazados con peluca y todo, como hippies o algo así, causando furor en redes sociales mexicanas por lo atípico del atuendo para cualquier ex Jefe de Estado. A ver si no demandan a Peña por andar usando disfraces de una cultura ajena y nos lo procesan en los EUA.

 

Creo que en su tiempo libre da igual como se vista alguien, ya que sus hechos deberían ser más importantes que sus atuendos, de lo contrario estaremos llegando a una situación en la que nada será correcto de forma. Imagine usted cuantos niños, jóvenes y adultos mexicanos se disfrazan para ir a festivales o fiestas, muchas veces con la convicción de exaltar alguna cultura o región del mundo.

 

¿Deberíamos demandar a los autores de la película de James Bond, por haber usado a actores extranjeros para representar las festividades del Día de los Muertos en Ciudad de México y crear para dicho filme un desfile con personas disfrazadas y carros alegóricos que nunca había existido? o ¿demandar a Netflix y a Disney?, que mientras promueven la igualdad mundial generan miniseries y películas con estigmas por país y raza. ¡Obviamente no! Porque los dibujantes y actores están haciendo su trabajo y a través del mismo están tratando de dar reconocimiento a culturas y tradiciones de todo el mundo.

 

Si nuestras sociedades occidentales están llegando a tal grado de hipersensibilidad, entonces deberíamos criticar los modismos en lenguas extranjeras o cualquier tipo de disfraz y conducta cultural mixta, para así evitar ser señalados de apropiación de formas que no nos son nativas o genéticas, lo que además de ser una ridiculez, traería consigo un riesgo mayor que se reflejaría en una especie moderna de separación racial, porque si una persona de sexo o raza no puede disfrazarse o utilizar símbolos culturales propios a otra raza o sexo, esto iría en contra de los mismos postulados de integración que los grupos, ahora supuestos policías de la integración y del respeto, están tratando de impulsar. “Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”. El abuso y exceso de las “políticas de identidad” terminan marginando a los grupos sociales que pretenden apoyar, porque crean una discriminación legal que evita la plena integración social que da identidad a una nación.

 

Lo que importa son los hechos de las personas y no la forma en la que se vistan para una fiesta o cena por más ridículo que sus atuendos nos parezca: Creo que del periodo de Trudeau en Canadá y de Peña Nieto en México hay muchos otros temas más importantes que analizar por que “caras vemos, corazones no sabemos”, pero “por sus frutos los conoceréis”.

 

Por ejemplo, en esta semana en distintas ciudades de más de 150 países del mundo, hubo emotivas marchas de jóvenes entusiastas y otros no tan jóvenes para presionar a los gobiernos del mundo que se reunirán en NY para hablar de la temas ambientales en el marco de la reunión anual de la ONU. En esas marchas participan muchas personas de buena fe que se están esforzando por hacer pequeños cambios de impacto en el medio ambiente, pero como en la lucha contra la corrupción, una cosa es el disfraz y otra el fondo ya que muchos de los líderes ambientalistas viven dejando una mega huella de carbono en sus lujos y excesos cotidianos. Para no dar detalles individuales, solo le sugiero que vea qué autos usan, que tipo de viajes tienen, qué tipo de ropa y de alimentos comen y entonces sabrá si son liberales y ambientalistas de fondo o sólo de forma por ser la moda o por sacar provecho económico personal.

 

Según la ONU, el 90% de los plásticos que se encuentran contaminando los mares del mundo provienen de 10 ríos únicamente, ubicados en menos de 5 países. SÍ, y esos ríos están en un pequeño número de países dentro de los que NO están ni EUA, ni Canadá, ni Brasil, ni México afortunadamente, pero eso no indica que estemos libres de responsabilidad de atender los temas de urbanización, tala, siembra, pesca y cacería sustentables con energías eficientes, pero económicas porque la contaminación intelectual también mata a las generaciones presentes y futuras.

 

La pobreza económica es fuente de grandes dolores de cabeza en materia ambiental, ya que no le puedes pedir a un padre que necesita alimento, ropa y medicinas para sus hijos que no pesque o que no siembre en sus tierras protegidas por decreto. Deberíamos pedir a los que tienen medios suficientes para comprar autoridades que, antes de promover las restricciones ajenas, analicen las propias y las de sus dependientes y que pongan al alcance de todo el mundo tecnologías eficientes y económicamente viables en lugar de monopolizarlas para sacarle jugo entre unos cuántos.

 

Las Cámaras de diputados, los cabildos y los Senados de casi todo el mundo hablan y hablan del cambio climático e incluso pasan leyes para ordenar a los constructores de casas tipo interés social medio a usar celdas solares, pero no están dispuestos a instalar dichos paneles en los grandes patios o terrazas de sus edificios porque eso implicaría dejar de tener espacio para fiestas. Obligan a las empresas de hoteles y de restaurantes a instalar plantas tratadoras de agua, pero ellos tienen equipos obsoletos en sus baños y servicios desperdiciando miles de litros por día de agua potable.

 

La resistencia debería estar enfocada en nosotros mismos, en la congruencia y en la coherencia para romper inercias y así poder educar con el ejemplo.

 

Le comparto mi opinión, pero, claro, usted juzgue y genere sus propias conclusiones.

 

Agradezco a usted que hace el favor de leerme y a este medio que me da la oportunidad de llegar hasta su persona. 

 

Autor: Jorge López-Portillo Basave

 

Contacto: columnadeopionionjlpb@gmail.com

 

 

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